Tema 2. La educación infantil en el conocimiento pedagógico.
Tema 2
La educación infantil en el ámbito del conocimiento pedagógico.
Una disciplina científica es un conjunto de conceptos, organizados y sistematizados, sobre un fenómeno determinado, que constituye el objeto de la disciplina. Estos conocimientos se generan mediante diversos procedimientos de investigación, a partir de la práctica profesional, y orientan, a su vez esta práctica. Los tres componentes que configuran una disciplina científica (teoría, investigación y práctica profesional) se relacionan estrechamente.
La ciencia social es una práctica (Chalmers, 1984), que implica la existencia de una comunidad de científicos, que comparten elementos comunes:
- a) Un léxico específico
- b) Un enfoque conceptual y un método de investigación propio
- c) Una competencia profesional
- d) Una historia
Hoy se acepta que la ciencia social es pluriparadigmática, es decir, se acepta la existencia de diversos paradigmas o enfoques conceptuales en una determinada ciencia social y la colaboración y el diálogo entre ellos (Guba, 1990).
¿Hay una disciplina que se ocupa de la Educación Infantil o varias?
Se trata, en definitiva, de insertar el conocimiento sobre la Educación Infantil en el ámbito más general del conocimiento sobre la educación. A este conocimiento se le ha denominado "Pedagogía".
La Pedagogía se concebiría como una gran matriz disciplinar, en cuyo seno se generarían otros campos, diferenciados entre sí por algún elemento o criterio fundamental.
La Educación Infantil sería un campo disciplinar de la Pedagogía (como lo serían, por ejemplo, la educación de adultos o la educación familiar). La denominación mas adecuada de este campo disciplinar sería "Pedagogía de la Infancia".
El objeto de la Pedagogía es el proceso educativo global, cuyo análisis debe abordarse en perspectiva holística, es decir, sin prescindir de ninguno de los elementos pero, sobre todo, sin obviar la relación entre ellos.
¿Se puede hablar, entonces, de una educación diferenciada en oposición a una educación general?
A cada tipología correspondería una acción educativa diferente. El estudio de estas acciones educativas constituirían los contenidos o campos de la Pedagogía Diferencial (por ejemplo, Pedagogía de la Adolescencia, Pedagogía Familiar, Pedagogía Social, Pedagogía Especial).
El significado esencial de la expresión "Educación Infantil" hace referencia a una cuestión fundamental: qué prácticas educativas son las más adecuadas para promover el desarrollo humano de la infancia (Genishi y otros, 2001).
En función de este criterio, se establecen diferencias en cuanto al tipo de intervención (educación, enseñanza, acción social).
En el término "Educación Infantil" se incluyen los siguientes referentes: 1) Todos los ámbitos o contextos de intervención médico, social, cultural, político, laboral, familiar, escolar; 2) todas las áreas del desarrollo de la persona: académica, cognitiva, afectiva, social, cultural, política, laboral; 3) todos los profesionales implicados en la intervención: médicos, sociólogos, psicólogos, pedagogos, psicopedagogos, jueces, profesores, especialistas, educadores sociales, trabajadores sociales.
- A. Los sujetos de la educación infantil. Abarca desde el nacimiento hasta los cinco o seis años de edad.
- B. Los agentes de la Educación Infantil. El término "sujetos" puede aplicarse tanto a los que, supuestamente, son destinatarios de la acción educativa a los que la "realizan" (agentes), tanto más cuanto que ambos pueden y deben interactuar. ¿Quiénes son los agentes de la Educación Infantil? Paraprofesionales: los padres en primer lugar, pero también otras personas del entorno familiar y social del sujeto; los responsables de la política, prescriben mediante disposiciones legales lo que la sociedad demanda. Figuras profesionales específicas: Profesores de Educación Infantil.
- C. La acción educativa en la infancia. La intervención educativa depende del modelo teórico en que se fundamenta. De cada uno de estos modelos derivan estrategias concretas de actuación, que se configuran en programas o proyectos concretos.
- D. El contexto de la educación infantil. Se trata de establecer en qué lugar se lleva a cabo, de forma más adecuada, la acción educativa diferenciada y cómo debe organizarse (criterios pedagógicos), de manera que se consignan plenamente los objetivos previstos. De acuerdo con el criterio de extensión, los contextos pueden ser varios; la familia, la escuela, la comunidad y las diversas instituciones sociales.
- E. Los fines de la Educación Infantil. Los fines de la educación deben ser, por exigencia legal y ética, los mismos para todos los alumnos, por cuanto éstos tienen los mismos derechos y las mismas necesidades básicas. La finalidad de la educación (se denomine general o diferencial) es la formación integral de las personas, es decir, el desarrollo armónico de todas las dimensiones (física, psíquica, social y profesional), en relación con los valores.
El Informe de la Comisión Internacional sobre la educación para el siglo XXI defienden que la "educación integral" debe construirse sobre cuatro pilares o principios básicos (Delors, 1996):
1.- Aprender a conocer. Este principio hace referencia a la adquisición de una cultura general, que facilite al educando la comprensión del mundo y los instrumentos para la adquisición del conocimiento o el saber.
2.- Aprender a hacer. En este principio se incluye el trabajo, tanto intelectual como material, en su expresión más humana, que es la colaboración para la transformación del mundo.
3.- Aprender a vivir juntos. Este principio hace más explícita la colaboración entre las personas, tanto en el conocimiento de los demás como en el desarrollo de proyectos comunes.
4.- Aprender a ser. El principio hace referencia a la dimensión ética y crítica, que comporta la capacidad de juicio (conocer) y la responsabilidad personal (hacer).
En el ámbito de las ciencias sociales, se han desarrollado tres tipos de teorías, en consonancia con las diversas perspectivas, descritas en la teoría del conocimiento: positivista, hermenéutica y crítica. Hay que subrayar, además, que estas teorías son de naturaleza histórica, por dos razones: 1) porque se refieren a fenómenos sociales, situados históricamente; 2) porque el conocimiento es dependiente de tiempo histórico.
La opinión de la mayoría de los profesionales es que no importan tanto seleccionar el mejor método o enfoque conceptual, sino hacer una buena investigación. De aquí derivan dos implicaciones: 1) plantear cuestiones de interés y, en consecuencia, determinar qué metodología o estrategias de investigación es la más adecuada o seleccionar una combinación de estrategias; 2) lo importante en la investigación educativa es comprender mejor y, en consecuencia, mejorar las experiencias educativas de los alumnos (Eisner, 1993).
Enfoque funcionalista.
Cuya tesis central es que la realidad tiene una existencia en sí misma, independientemente del sujeto que la conoce. En efecto, el positivismo defiende que el conocimiento, obtenido mediante la aplicación correcta del método científico, es un conocimiento cierto y objetivo.
Es descubrir las regularidades en la conducta humana y representarlas en un sistema o modelo lógico. Este modelo podría utilizarse para modificar (tecnología) tanto el mundo natural como la conducta de los seres humanos, a fin de mejorar las condiciones de vida.
En perspectiva positivista, se trata de elaborar teorías que describen, explican y predicen un fenómeno.
La infancia se concibe como un fenómeno objetivo, real, y por tanto, observable. Y la educación, se concibe como una actividad técnica, cuya lógica es la adecuación de los medios a los fines establecidos; es decir, responde a un interés instrumental (Habermas, 1982).
Enfoque interpretativo
El método hermenéutico, cuyo objetivo es la interpretación o comprensión de los fenómenos, en lugar de la explicación.
Un enfoque fenomenológico (o hermenéutico) implica no considerar los objetos en sí mismos, sino la experiencia que se tiene de ellos: cómo los individuos los perciben y los comprenden. De hecho, la fenomenología considera el estudio de la conciencia como el único acceso a las realidades del mundo experiencial de los seres humanos.
La instancia ética del enfoque interpretativo es que no se pueden separar hechos y valores.
En el enfoque interpretativo se defiende que la infancia no es un hecho, una entidad, cuya naturaleza está esperando ser descubierta. Por el contrario, la infancia es más bien una experiencia o vivencia que puede ser descrita.
Desde el constructivismo, se plantea un modelo de aprendizaje, en cuanto proceso formativo, en el que aquél se concibe de forma diferente a como lo hace el conductismo. Algunas características del aprendizaje, en este modelo son:
El aprendizaje es inmanentemente activo. Los procesos de auto-organización y de auto-regulación significan que el alumno está siempre aprendiendo y dirigiendo activamente y regulando su aprendizaje, incluso aunque no se pueda observar directamente.
Aprender es comprender relaciones. A) entre la vida intelectual, emocional y física, de una parte, y vida social y cultural, de otra b) entre el yo y los otros; c) entre el yo y el conocimiento; d) entre contenidos de aprendizaje.
Aprendizaje mediado socialmente. La mayor parte del aprendizaje se produce a través del intercambio social con la personas y con los símbolos.
La evaluación de procesos y resultados.
Los errores son actividades esenciales y positivas: Los errores no son fragmentos de información errónea sino que constituyen actos de construcción de significado y aportan una visión del pensamiento del alumno.
Enfoque crítico
Son objeto de análisis las estructuras sociales, en cuanto condicionan el pensamiento y la conducta humana. Desde este enfoque, se presenta una visión a gran escala (o macroscópica), objetiva y realista, del mundo social, asumiendo que existe un mundo social real, en el que predominan el conflicto, el dominio y la coacción. En este enfoque se analizan diversas teorías: la teoría crítica, el post-estructuralismo, el feminismo, la teoría del caos, la teoría postcolonial.
El enfoque crítico en el análisis social, ha dado origen a la denominada "pedagogía crítica" o "ciencia crítica de la educación" (Carr, 1990) y a la investigación educativa crítica (Carr, 1995). En este enfoque se pone de manifiesto la dificultad de cambiar las prácticas educativas, por cuantos dependen éstas de la ideología y de la tradición.
Es necesario analizar desde este enfoque las políticas y las prácticas en la Educación Infantil: 1) análisis macro-estructural de las relaciones de la Educación Infantil con otras partes del sistema educativo y con otras instituciones sociales, especialmente con la economía; 2) análisis de los intereses de diferentes grupos, relacionados con "lo infantil", del poder y de los recursos que gestionan, de las creencias, ideologías y de la racionalización para legitimar sus prácticas y del modo en que sus prácticas y decisiones afectan a sus clientes, relativamente desprovistos de poder.
Según el punto de vista crítico, la Escuela, sirve a los fines del Estado, que es la manifestación de la ideología política.
El conocimiento social es tal, por dos razones: 1) porque versa, obviamente, sobre fenómenos sociales. Pero éstos son, por naturaleza, históricos, por cuanto se sitúan en una coordenada temporal; 2) porque, lo que es más relevante, este conocimiento es un producto social, resultado de la representación mental que construye un grupo social, a lo largo del tiempo.
Perspectiva histórica
El conocimiento social es tal, por dos razones: 1) porque versa, obviamente, sobre fenómenos sociales, Pero éstos son: por naturaleza, históricos, por cuanto se sitúan en una coordenada temporal; 2) porque, lo que es más relevante, este conocimiento es un producto social, resultado de la representación mental que construye un grupo social a lo largo del tiempo.
La Educación Infantil, en su sentido estricto tiene su origen en el siglo XVII, cuando se separaban de los adultos a los niños, para introducirlos en la educación formal. Hasta entonces, la práctica social que podría denominarse "Educación Infantil" se reducía a la inmersión del niño en el mundo laboral y social. La Educación Infantil, en sentido pleno, adquiere su estatuto social en el siglo XIX, cuando la educación adquiere carácter institucional, con la creación de la Escuela Pública.
Del análisis histórico derivan algunas conclusiones fundamentales: 1. La representación de la infancia se sitúa en una perspectiva dialéctica. Así, de una parte, se concibe como potencialidad de desarrollo y autonomía; pero, de otra, como necesitada de ayuda y protección. 2. Los enfoques sobre la infancia se sitúan en posiciones enfrentadas: en unos, se representa al niño como un sujeto individual; en otros, se concibe al niño como un producto social.
Construcción interdisciplinar de la pedagogía de la infancia
Además de la Pedagogía de la Infancia, existen otras disciplinas que abordan el análisis de la infancia.
La Teoría de la Educación aporta conocimientos sobre la estructura del educando, las finalidades y los valores de la educación, en la infancia;
La Historia de la Educación analiza el origen de la Educación Infantil y su desarrollo a lo largo del tiempo, en las distintas sociedades;
La Pedagogía Comparada, en perspectiva sincrónica, establece analogías y diferencias entre los Sistemas Educativos, en cuanto a la acción educativa referida a la infancia;
La Didáctica General analiza los procesos de enseñanza-aprendizaje, específicos de la etapa infantil;
